Entre la materia y la pregunta: una travesía entre el arte y la ciencia
- comunicador8
- hace 60 minutos
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Mi historia profesional con el arte inicia por la necesidad de comprender el mundo no solo desde la razón, sino también desde la sensibilidad. Desde muy joven entendí que el arte y la ciencia no eran caminos opuestos, sino lenguajes entrelazados que me permiten crear obras de arte que puedan representar emociones, sentimientos, identidades.
De este camino forma parte mi abuelo paterno, Alfonso Punín, uno de los pioneros de la medicina en Loja quien con su pasión y vocación supo trasmitir el valor del servicio y lo que ciencia implicaba para este fin. Otra de las personas que siempre me motivaron con su ejemplo es mi madre Beatriz Burneo con su amor a la literatura, la poesía me hizo comprender que las emociones y expresiones se podían trasmitir con pinceles y colores a más de las palabras.
Mi formación académica me llevó a transitar entre estudios, talleres y laboratorios, siempre con la convicción de que el arte contemporáneo no puede desligarse de la investigación. Esta certeza se consolidó durante mi estancia de investigación en Lisboa, donde tuve la oportunidad de trabajar con la promotora de bioarte Marta de Menezes. Aquella experiencia fue un punto de inflexión: comprender el cuerpo, la biología y la materia viva como territorios de creación amplió radicalmente mi horizonte profesional. El bioarte me mostró que la interdisciplinariedad no es una tendencia, sino una necesidad urgente para pensar el presente y el futuro.
En Lisboa entendí que investigar es también crear, y que crear implica asumir preguntas complejas, a veces incómodas, pero profundamente fértiles. La ciencia aportó método; el arte, intuición y sentido. Juntas, ambas disciplinas me enseñaron que la innovación surge en los espacios de cruce, allí donde las fronteras se vuelven porosas.
En la actualidad, desarrollo mi trabajo en la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), donde coordino y participo activamente en el Laboratorio de Biomateriales. Este espacio se ha convertido en un lugar de convergencia entre áreas del conocimiento: diseño, ingeniería, química, arte y sostenibilidad dialogan para investigar, crear e innovar nuevos materiales con aplicaciones tanto industriales como artísticas. Más que un laboratorio, es un ecosistema de pensamiento, experimentación y colaboración.
Mi práctica profesional se sostiene en la convicción de que los materiales también cuentan historias, que la materia guarda memoria y que investigar es una forma de cuidado. Creo en una ciencia sensible y en un arte informado, capaces de responder a los desafíos contemporáneos desde la ética, la creatividad y la responsabilidad social.
Así, mi trayectoria continúa escribiéndose entre la pregunta y la materia, entre la naturaleza y el laboratorio, entre el arte y la ciencia. No como una línea recta, sino como un tejido vivo que sigue expandiéndose, siempre abierto a nuevas formas de comprender y transformar el mundo.






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